- Bueno, soy todo oídos, ¿Qué querías decirme?.
- Que ya no puedo más.
- ¿Que ya no puedes más? ¿De qué?
- Pues...de esto, de ti, de mi...no puedo más con esta situación. He intentado olvidarte, ¿Te lo puedes creer? ¡Olvidarte!
- Pero si nos vemos todos los días...
- A eso me refiero. Te quiero, y cuando llevo días pensando que tú también sientes algo más por mi, vienes contándome que te has fijado en una nueva que ha llegado a tu clase, o que la chica joven de la librería te ha puesto ojitos, o que vas a salir este sábado a liarte con la primera que pase. ¿Te das cuenta? ¡Si hasta estaría dispuesta a seguirte hasta esa discoteca y ser la primera que pase delante de ti!...no puedo seguir esperando algo que probablemente no llegue nunca. No puedo seguir así con mi vida, porque le hago daño a más personas. Soy capaz de dejar a todo el mundo plantado si tú necesitas verme...soy capaz de dejar a cualquier persona por un simple "¡Qué guapo estás hoy!" de tu parte...
- Vaya, yo no...
- Ya ya. Ya sé que no te das cuenta de que cada vez que sonríes me quedo embobada mirando tu boca, ni que cuando me miras a los ojos consigo perderme en los tuyos, ni que si pudiese pondría el sonido de tu risa como despertador. Ya sé que ni sospechas que nunca nos encontramos a la salida de el instituto de casualidad, porque aunque salga una hora antes, te espero...lo siento, pero ya no puedo seguir así...
- Lo siento...
- Yo también lo siento, porque si me hubieses visto, podría haberte hecho muy feliz.

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